

En una previa electoral que empieza a dejar un tendal de candidatos y poco proyecto, el ex compañero de militancia de Nestor y Cristina en La Plata, ahora hombre de confianza de Kicillof, ex diputado, concejal y vicepresidente de la Cámara de Diputados intenta una maniobra compleja tanto para el peronismo local, liderado por el intendente Pablo Garate, como para el propio vecinalismo.
El ex intendente Carlos Sánchez, a pesar de estar fuera de la escena política en una suerte de «retiro espiritual», es el hombre que ostenta un significativo podio de imagen positiva en el distrito, lo cual parece razón suficiente para traerlo de nuevo a escena de la mano de su viejo socio. Pero que consecuencias podría traer aparejada esta candidatura? En principio, pero no menos importante, esta jugada desnuda una vez más las complejidades internas de un Movimiento Vecinal acéfalo de conducción, por un lado están los cuadros clásicos que necesitan la figura del ex intendente para reflotar el partido luego de una contundente derrota en 2023 con Cittadino a la cabeza, y por el otro una expresión que pretende la renovación pero se empieza a correr de un hundimiento casi asegurado. Hubo un hombre que supo conducir el partido, fundador, artífice de Aprile y Sánchez pero el Ingeniero ya no está y parece que Sánchez tampoco.
Por otro lado la jugada de Moreno, intentando imponer un candidato (que no es peronista) a la lista de diputados de Unión por la Patria apelando al favor del gobernador, desconociendo la figura del intendente Pablo Garate y marcando en Tres Arroyos las ya sabidas diferencias que mantiene la superestructura del PJ con públicos enfrentamientos entre el prematuro armado de Kicillof y el resto de la tropa justicialista con la flamante presidenta del partido Cristina Fernández de Kirchner, el ex ministro de economía Sergio Massa, líder del Frente Renovador, (que acopia un tercio de las intendencias de la provincia de Buenos Aires), Juan Grabois, Máximo Kirchner, líder de La Cámpora, (que a pesar de muchos, es la organización política más grande del país), etc. Mientras tanto veremos cuanta agua pasa bajo el puente y si el río se lleva o finalmente trae esta descabellada propuesta.
La cocina está prendida y los ingredientes empiezan a salir de la heladera (otros del freezer) para formar parte de un menú más a gusto de los chefs que de los propios comensales, una vez más las elecciones de medio término ordenarán los espacios o terminarán de romperlos.

