
La nueva jefa del Aeródromo de Tres Arroyos tiene nombre y apellido: Marina Lara. Piloto que comenzó a ocupar el mencionado cargo desde el lunes 8 de julio a través de un contrato de tres meses (renovable). Reemplazará a Agustín Rubiños, quien recientemente se mudó a La Plata para trabajar en la Dirección de Aeronáutica y Planificación Aeroportuaria de la provincia (ver recuadro aparte).
Una visita que realizó La Voz del Pueblo a la aerostación local sirvió para dialogar con Marina Lara, quien al inicio de esta nota hizo referencia a lo que comprende su labor diaria. “El Aeródromo al ser público necesita si o si la figura de un jefe/a para poder estar operativo. Yo me encargo de la dirección, coordinación y del régimen interno. Aquí tenemos el Aeroclub, el Club de Planeadores, los aeroaplicadores y los particulares que operan en este espacio. Todo tiene que estar coordinado por el jefe”, explicó.
Y agregó que “sin nadie en ese cargo esto cerraría, no podría venir un vuelo sanitario y mucho menos uno oficial. Surgió a partir de una necesidad, ya que hay pocas personas con la licencia activa y me tocó quedar a mí. Conozco el lugar y quiero al predio, por eso estoy acá para que todo funcione y para que además se puedan mantener los pedidos de exámenes del Aeroclub y del Club de Planeadores cuando vienen los inspectores, entre otras cosas”.
El paso por Ezeiza
El curso correspondiente lo hizo en septiembre de 2017 con Agustín Rubiños dentro del Aeropuerto de Ezeiza, más precisamente en el Centro de Instrucción Perfeccionamiento y Experimentación (CIPE), el cual está abalado por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
“En ese entonces aquí estaba Pedro Hernadorena, oriundo de Coronel Dorrego. Tras su retiro, ingresó Agustín al año siguiente. Ahora me toca estar a mí, es un lindo desafío para el cual me siento preparada”, sostuvo con ilusión.
Mencionó que a su vez integra la comisión directiva del Aeroclub desde el 2013 y que tiene muy buena relación con los pilotos de la zona, ya que “nos conocemos todos, no soy una desconocida en ese sentido. Básicamente por el aprecio que siento por el Aeródromo es que me hice cargo, la realidad es que todos necesitamos seguir volando. Anteriormente estuvo Mary Mirasso, fue la primera mujer en ocupar el cargo cuando venían los aviones de línea, otra época. Yo comencé con los vuelos sanitarios de CUCAIBA y también con los drones de la Policía antes de asumir”.
En movimiento
Al ser consultada por la tarea que desempeña, Marina Lara explicó que “hay que coordinar absolutamente todo. Estar atento al estado de las pistas, recorrerlas, observar el balizamiento y que esté todo funcionando para cuando se necesite. Controlo que las pistas estén operativas. Ahora se está analizando la posibilidad de cambiar el balizamiento debido a que quedó obsoleto, la idea es pedir presupuestos para cambiarlo y pintar aunque no depende de mí. Estamos trabajando en el mantenimiento, me interesa que se pueda volar y que todo esté diez puntos”.
Definió al Aeródromo como “la puerta principal de entrada a Tres Arroyos” y dijo que a pesar de la distancia con Rubiños están en permanente contacto. “Con Agustín hicimos juntos el curso de pilotos, aunque él se recibió antes que yo. Una gran persona, igual que todos los que transitan este predio. Agradezco profundamente a los pilotos por su colaboración, acá se trabaja en equipo”, sostuvo.
Con tono de satisfacción, informó que el martes pasado voló un rato, algo que verdaderamente le apasiona. “Siempre que hay lugar para un pasajero me subo (risas). Los pilotos tienen que volar como mínimo una hora al mes, ya que cuando pasas los 30/31 días estás vencido y te tenes que readaptar con el instructor a cargo. Es lindo volar, una de las cosas que más me gusta hacer sin dudas”, reconoció.
Antes del cierre, Marina Lara contó que aceptó este desafío que hoy la tiene como principal protagonista –tras hablar previamente con el secretario de Desarrollo Económico, Ciencia y Tecnología Guillermo Rossotti- para seguir creciendo profesionalmente como piloto, en un lugar y mundo que conoce a la perfección.

